viernes, 15 de octubre de 2010

Sin Nombre #13

Hace no mucho tiempo, las estrellas en el cielo se reunieron para comentar los últimos acontecimientos celestiales, como el surgimiento de un nuevo planeta o el avistamiento de una supernova. Se encontraban en medio de la conversación cuando una de ellas se acercó con noticias terribles.

"Acaban de encontrar en la Tierra a una mujer que nos supera en belleza," dijo, pálida, la estrella.

Las demás se acercaron con el rostro consternado, asustadas por lo que parecía ser una tragedia de magnitudes desproporcionadas. Como todo el mundo sabe, las estrellas son tan bellas como vanidosas, y la aparición de alguien que pudiera competir con ellas en hermosura las hizo de pronto temblar de miedo.

"¡Es imposible!," exclamaron todas.
"Debe tratarse de un error. Los humanos son criaturas comunes, incapaces de brillar e iluminar el firmamento como lo hacemos nosotras."
"Sólo hay una forma de averiguarlo," dijo otra. "Bajemos a la Tierra para comprobar si tal criatura en verdad existe."
"¿Pero cómo? Los humanos jamás nos han visto tan cerca."
"¡Flores! Bajemos en forma de flores."



Aquella fue la primera vez que llovieron rosas sobre la Colonia Roma.

Para Tish



domingo, 26 de septiembre de 2010

Te amo

Sentado al final de la barra de un bar, bebía el alcohol que jamás alcanzaría a evaporar el recuerdo de la mujer que adoraba. Sujetaba la botella o se sujetaba de ella, y de sus ojos color vidrio brotaban lágrimas que en su lengua dejaban el sabor áspero de la arena. La había perdido o nunca la tuvo, daba igual. La vida ahora carecería de propósito, una laguna de humo gris. Entonces, de su boca brotó una frase que llenó su alma de dolor: te amo, dijo en un murmullo apenas audible. Segundos después, apretando con más fuerza la botella, con la sangre coagulándose en su garganta volvió a exclamar te amo. Más fuerte, te amo. Maldita sea, te amo
Lo que nunca supo fue que su dolor llegó a ser tan contagioso, que poco a poco cada uno de los parroquianos se llenaron de una angustia asfixiante, y, sin saber por qué, todos comenzaron a exclamar te amo. Murmullos melancólicos que crecían hasta llenar el lugar con Te amos absurdos y dolidos que resbalaban en los vasos de vino y tarros de cerveza, obligándolos a agachar la cabeza y transformar muecas de alegría en rostros de pena.
Lo que jamás supieron, fue que su desesperación fue tan contagiosa, que el sentimiento abandonó el bar e inundó las calles aledañas. Pronto, cada ciudadano del pueblo sintió un yunque en la espalda, la nuca y el corazón. Detuvieron sus andares y, desconociendo el origen de su desesperanza, exclamaron Te amo una y otra vez, hasta que las lágrimas les cerraron las gargantas. La epidemia se extendió por todo el pueblo. Te amo en los mercados, Te amo en el zócalo, Te amo en la plaza, en los parques y en las casas.
Su dolor fue tan contagioso que pronto alcanzó a pueblos y cuidades vecinas. Desde las montañas podían escucharse hombres, mujeres y niños gritando Te amos enardecidos por una pena infinita.
Así, la epidemia llegó a la ciudad donde ella vivía. Se encontraba peinando su castaña cabellera frente al espejo, cuando un sonido apenas perceptible llamó su atención. Se trataba de un murmullo que rápidamente se transformó en gritos y gemidos perfectamente comprensibles. Ella se levantó de su silla. Abrió la puerta del balcón y los gemidos alcanzaron sus oídos: Te amo, te amo, te amo...
Entonces, haciendo una mueca de indiferencia dijo "Otra vez está pensando en mí". Acto seguido, cerró la puerta del balcón y regresó a contemplar su rostro frente al espejo.

Este cuento logró robar muchos corazones, excepto el de la mujer para la que fue escrito.

sábado, 4 de septiembre de 2010

El Procrastinador debe Morir

El procrastinador debe morir. Esa es la verdad. No se trata de una sentencia; más bien una resolución inapelable, resultado de una suma lógica y exagerada de eventualidades que lo llevarán al inequívoco final del cuento. Estamos advertidos. A nadie deberá sorprender entonces el hecho de que las últimas palabras sean justamente las que anuncien su fatídico desenlace. Es coherente, es justo. Desde que aceptara sus primeras transformaciones, producto de cuestionamientos metafísicos y religiosos, el procrastinador conocía su destino. Ya fuera verdad, ciencia o arte negra, las metamorfosis que se infligía a sí mismo, y que le obligaban a trasgredir fronteras entre lo plausible, lo impensable y lo infausto, la receta terminaba siempre en lo mismo: la inevitable muerte del procrastinador. La primera vez se le vio soñando que volaba, mas cuando se le presentó la posibilidad de materializar el sueño, decidió postergarlo para la mañana siguiente. Esa mañana fue lo del dinosaurio. ¿Quién decide el peso de las consecuencias que vendrán? Quizá el dueño de las palabras. La tercera vez que alguien vio al procrastinador aun no portaba ese nombre en la solapa, sino uno más común, ad hoc a su género. Seguía formulando preguntas acerca del destino, la paz mundial, y no se sabe qué extrañas invasiones. Decidí ignorarlo por absurdo, aburrido y predecible. Así, continuó su devenir, fingiendo desconocer lo que intuía de antemano. Actuaba como si no hubiera leído ese libro prohibido que se esconde en el sótano que llevamos dentro, pero que guía sus decisiones por los rumores de quienes sí han ojeado sus páginas. Y el rumor machacaba la teoría de que al final del cuento sólo una cosa podía acontecer. Finalmente, se le vio esta tarde. En un café. Se quitaba el abrigo cuando reclamó, a manera de pregunta y con los ojos desencantados, ¿puede alguien anticipar su suerte? ¿Adivinar lo que viene al doblar la esquina? Como nadie le responde, el procrastinador inquiere de nuevo, mirándome profundamente. Dime, ¿qué ha de ser de mí? Yo sonrío, nervioso, jugando con la oreja de mi taza. Miro sus dedos largos y afilados, su rostro que se desvanece ante mí, sus ropas volviéndose hebras invisibles. No sé si decirle.

viernes, 27 de agosto de 2010

Instrucciones para llorar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraido el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

-- Julio Cortázar

domingo, 15 de agosto de 2010

Viernes 13


So you want to be a writer

if it doesn't come bursting out of you
in spite of everything,
don't do it.
unless it comes unasked out of your heart
and your mind and your mouth
and your gut,
don´t do it.
if you have to sit for hours
staring at your computer screen
or hunched over your typewriter
searching for words,
don't do it.
if you're doing it for money
or fame,
don't do it.
if you're doing it because you want
women in your bed,
don't do it.
if you have to sit there and
rewrite it again and again,
don't do it.
if it's hard work just thinking about doing it,
don't do it
if you're trying to write like somebody
else,
forget about it.
if you have to wait for it to roar out of
you,
then wait patiently,
if it never does roar out of you,
do something else.

if you first have to read it to your wife
or your girlfriend or your boyfriend
or your parents or to anybody at all,
you're not ready

don't be like so many writers,
don't be like so many thousands of
people who call themselves writers,
don't be dull and boring and
pretentious, don't be consumed with self-
love.
the libraries of the world have
yawned themselves to
sleep
over your kind.
don't add to that.
don't do it.
unless it comes out of
your soul like a rocket,
unless being still would drive
you to madness or
suicide or murder,
don't do it.
unless the sun inside you is
burning your gut,
don't do it.

when it is truly time,
and if you have been chosen,
it will do it by
itself and it will keep on doing it
until you die or it dies in you.

there is no other way.

and there never was.

-- Charles Bukowski

viernes, 13 de agosto de 2010

Gigante Callado

¿Qué hago ahora que te fuiste
cuando jamás estuviste?
¿Cómo te olvido si no recuerdo nada
que pudiera olvidar?
¿Para qué te metiste
si al final deshiciste
lo que con solo dos besos
abrazaba hasta el mar?
¿Cómo te arranco
si arrancar significa
hundirme de nuevo
en el gran lodazal?
¿Para qué acepto el riesgo
de decir que te quiero
si al silencio condenas
lo que quiero escuchar?
¿Cómo negar siempre
que para siempre te extraño
si son todos mis años
lo que te hace dudar?
Un gigante callado
un amante fortuito
el ahogado grito
que habré de olvidar

Escrito en 5 minutos, este poema pone de manifiesto la enorme influencia que artistas como ARJONA y MANÁ han tenido en mi vida. Por supuesto estoy siendo sarcástico. 'Gigante Callado' fue un intento pueril de expresar una decepción. Favor de leerlo y olvidarlo de inmediato.